JORGE EL MAGICO GONZALES En el Olimpo del fútbol, a un lado de los más grandes, a un lado de Pelé, Maradona, Di Stéfano o Cruyff, siempre habrá un lugar reservado y exclusivo para Jorge “Mágico” González. El genio diferente, el bohemio siempre presente. Del que se ha dicho todo y, pese a ello, aún se sabe poco menos que nada. De su gusto por la noche, de ser una leyenda viva en Cádiz, de ser el mejor futbolista salvadoreño de la historia, de quizá ser uno de los pocos referentes a escala mundial que le quedan al país.
Así, como debía de ocurrir tarde o temprano, “Mágico” recibirá hoy un homenaje más a su cuenta, quizá nunca tan grande como el que durante años y años le han rendido, rinden y rendirán los aficionados de los equipos donde jugó, de donde no jugó, de la selección y todo aquel que sea un verdadero amante del balompié; pero sí importante por lo que implica elevar al “Beatle salvadoreño” al estatus que siempre ha tenido y del que nadie puede renegar.
“Mágico” será elevado hoy al Salón de la Fama del Fútbol, con sede en México, al mismo tiempo que Franco Baresi, Paolo Maldini, George Weah y Mia Hamm, primera mujer en ser investida en ese lugar. Y ello, a falta de cualquier otro homenaje que pueda venir después, representará un nuevo reconocimiento de la calidad que nunca se le negó a González.
Allá por donde pasó el más destacado de los “Pachines”, dejó su huella imposible de borrar. Desde que el hoy desaparecido ANTEL viera sus primeros toques, en 1975, y luego tuviera un paso fugaz por el Independiente de San Vicente, en 1976, hasta llegar al club con que el se consagró en El Salvador: FAS.
Cuando Jorge aterrizó en Santa Ana, en 1977, ya no era un simple juvenil recién fichado. Ya había debutado con la selección mayor –el 19 de noviembre de 1976, con 18 años y 130 días–, apenas unos meses después de alcanzar la mayoría de edad y ya era, para entonces, “el Mago”, bautizado por el famoso locutor Rosalío Hernández Colorado.
Jorge llegó a un FAS que venía de dos años consecutivos quedándose a las puertas de una final. En 1976, Alianza lo bajó en semifinales; mientras en 1977 fue Águila el encargado de su desgracia.
Pero llegó “el Mago” y la historia se reencontró con el club asociado. FAS tenía 16 años sin ganar el título pero cuando González se enfundó la azul y rojo, los fasistas celebraron por partida triple. Campeones en 1978, bicampeones en 1979 y campeones de CONCACAF en ese mismo 1979.
De a poco, el fútbol salvadoreño le iba quedando pequeño al genio futbolístico de Jorge. Sus siguientes dos años fueron para madurar y llegar a 1981 con 22 años en plenitud de condiciones y de juventud para concentrarse todo el año con la selección que jugó la eliminatoria hacia España 1982, por lo que no participó en el torneo local y no fue parte del FAS que ganó la corona en ese campeonato.
Llegó la eliminatoria en Tegucigalpa, Honduras, y la historia ya conocida con el pico inolvidable del triunfo histórico sobre México. Aquella carrera imparable contra los defensas mexicanos y el gol de Éver Hernández y unos días después el triunfo sobre Haití con gol de Norberto Huezo y el boleto a la copa del mundo.
Luego, un año después y en adelante, la historia más conocida: el mundial, el 10-1, “Mágico” en el equipo ideal del torneo, los equipos europeos interesados en ese 11 desgarbado pero inteligente que tira caños y regates hasta cuando está dormido y un pequeño pueblo de España que acababa de ver cómo su equipo bajaba a segunda división y salía en busca de refuerzos para intentar regresar a la primera.
Y no encontraron mejor refuerzo que el que se acabaría convirtiendo en el mejor jugador de la historia de Cádiz. Le ganaron el pulso a cuanto equipo intentó el fichaje y “Mágico” y Cádiz se hicieron uno solo.
Historia y legado
El resto, los otros 18 años, han servido para llenar páginas y más páginas de periódicos, algún libro o noches de bares y tertulias futboleras. De goles y golazos, historias fuera de la cancha, un fichaje frustrado por el Barcelona, el regreso a FAS para el bicampeonato de 1995 y 1996, además de la despedida con la selección en la Copa Oro 1998 y un paso anecdótico por el San Salvador hasta el retiro definitivo.
Luego, el regreso a Cádiz para el partido benéfico por los damnificados del terremoto de 2001, el nombramiento de Hijo Meritísimo ese mismo año, el partido de despedida en El Salvador en 2003 o el showbol de Diego Maradona en 2009. Los homenajes no han parado desde entonces aunque parecen no ser suficientes para compensar el legado de “Mágico” al fútbol.
Un vistazo atrás y es más que evidente lo que Jorge González ha representado y le ha dejado al fútbol. En un país que más de tres décadas después de España 1982 no ha vuelto a ir a un mundial y que ahora vincula más al fútbol la palabra amaño que la palabra alegría, “Mágico” representa quizá lo último por lo cual el país pueda sentirse orgulloso de su fútbol once.
Porque han pasado los años (y seguirán pasando) y no faltará quien se sume a idolatrar a Jorge. Las nuevas tecnologías han permitido rescatar algo del archivo de su repertorio de jugadas en Cádiz y con la selección y es común ver de vez en cuando su fotografía en las populares páginas de “Qué fue de...” de diferentes periódicos.
Así es como seguirá ganando seguidores y su recuerdo será inmortal y llegará hasta donde sea que alguien teclee “‘Mágico’ González”. Hasta el propio Lionel Messi, del que circula la foto en redes sociales con la historia de la salvadoreña que se lo encontró en un avión y le reveló su nacionalidad. “Salvadoreña”, “Ahh, igual que ‘Mágico’”. Y luego de él, quien otro más llegue a convertirse en astro, hasta el final de los tiempos; porque Jorge Alberto González Barillas, el de la “positivez”, “Mágico”, solo uno: el salvadoreño.
Así, como debía de ocurrir tarde o temprano, “Mágico” recibirá hoy un homenaje más a su cuenta, quizá nunca tan grande como el que durante años y años le han rendido, rinden y rendirán los aficionados de los equipos donde jugó, de donde no jugó, de la selección y todo aquel que sea un verdadero amante del balompié; pero sí importante por lo que implica elevar al “Beatle salvadoreño” al estatus que siempre ha tenido y del que nadie puede renegar.
“Mágico” será elevado hoy al Salón de la Fama del Fútbol, con sede en México, al mismo tiempo que Franco Baresi, Paolo Maldini, George Weah y Mia Hamm, primera mujer en ser investida en ese lugar. Y ello, a falta de cualquier otro homenaje que pueda venir después, representará un nuevo reconocimiento de la calidad que nunca se le negó a González.
Allá por donde pasó el más destacado de los “Pachines”, dejó su huella imposible de borrar. Desde que el hoy desaparecido ANTEL viera sus primeros toques, en 1975, y luego tuviera un paso fugaz por el Independiente de San Vicente, en 1976, hasta llegar al club con que el se consagró en El Salvador: FAS.
Cuando Jorge aterrizó en Santa Ana, en 1977, ya no era un simple juvenil recién fichado. Ya había debutado con la selección mayor –el 19 de noviembre de 1976, con 18 años y 130 días–, apenas unos meses después de alcanzar la mayoría de edad y ya era, para entonces, “el Mago”, bautizado por el famoso locutor Rosalío Hernández Colorado.
Jorge llegó a un FAS que venía de dos años consecutivos quedándose a las puertas de una final. En 1976, Alianza lo bajó en semifinales; mientras en 1977 fue Águila el encargado de su desgracia.
Pero llegó “el Mago” y la historia se reencontró con el club asociado. FAS tenía 16 años sin ganar el título pero cuando González se enfundó la azul y rojo, los fasistas celebraron por partida triple. Campeones en 1978, bicampeones en 1979 y campeones de CONCACAF en ese mismo 1979.
De a poco, el fútbol salvadoreño le iba quedando pequeño al genio futbolístico de Jorge. Sus siguientes dos años fueron para madurar y llegar a 1981 con 22 años en plenitud de condiciones y de juventud para concentrarse todo el año con la selección que jugó la eliminatoria hacia España 1982, por lo que no participó en el torneo local y no fue parte del FAS que ganó la corona en ese campeonato.
Llegó la eliminatoria en Tegucigalpa, Honduras, y la historia ya conocida con el pico inolvidable del triunfo histórico sobre México. Aquella carrera imparable contra los defensas mexicanos y el gol de Éver Hernández y unos días después el triunfo sobre Haití con gol de Norberto Huezo y el boleto a la copa del mundo.
Luego, un año después y en adelante, la historia más conocida: el mundial, el 10-1, “Mágico” en el equipo ideal del torneo, los equipos europeos interesados en ese 11 desgarbado pero inteligente que tira caños y regates hasta cuando está dormido y un pequeño pueblo de España que acababa de ver cómo su equipo bajaba a segunda división y salía en busca de refuerzos para intentar regresar a la primera.
Y no encontraron mejor refuerzo que el que se acabaría convirtiendo en el mejor jugador de la historia de Cádiz. Le ganaron el pulso a cuanto equipo intentó el fichaje y “Mágico” y Cádiz se hicieron uno solo.
Historia y legado
El resto, los otros 18 años, han servido para llenar páginas y más páginas de periódicos, algún libro o noches de bares y tertulias futboleras. De goles y golazos, historias fuera de la cancha, un fichaje frustrado por el Barcelona, el regreso a FAS para el bicampeonato de 1995 y 1996, además de la despedida con la selección en la Copa Oro 1998 y un paso anecdótico por el San Salvador hasta el retiro definitivo.
Luego, el regreso a Cádiz para el partido benéfico por los damnificados del terremoto de 2001, el nombramiento de Hijo Meritísimo ese mismo año, el partido de despedida en El Salvador en 2003 o el showbol de Diego Maradona en 2009. Los homenajes no han parado desde entonces aunque parecen no ser suficientes para compensar el legado de “Mágico” al fútbol.
Un vistazo atrás y es más que evidente lo que Jorge González ha representado y le ha dejado al fútbol. En un país que más de tres décadas después de España 1982 no ha vuelto a ir a un mundial y que ahora vincula más al fútbol la palabra amaño que la palabra alegría, “Mágico” representa quizá lo último por lo cual el país pueda sentirse orgulloso de su fútbol once.
Porque han pasado los años (y seguirán pasando) y no faltará quien se sume a idolatrar a Jorge. Las nuevas tecnologías han permitido rescatar algo del archivo de su repertorio de jugadas en Cádiz y con la selección y es común ver de vez en cuando su fotografía en las populares páginas de “Qué fue de...” de diferentes periódicos.
Así es como seguirá ganando seguidores y su recuerdo será inmortal y llegará hasta donde sea que alguien teclee “‘Mágico’ González”. Hasta el propio Lionel Messi, del que circula la foto en redes sociales con la historia de la salvadoreña que se lo encontró en un avión y le reveló su nacionalidad. “Salvadoreña”, “Ahh, igual que ‘Mágico’”. Y luego de él, quien otro más llegue a convertirse en astro, hasta el final de los tiempos; porque Jorge Alberto González Barillas, el de la “positivez”, “Mágico”, solo uno: el salvadoreño.
martes, 12 de noviembre de 2013
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MAGICO GONZALEZ SALON DE LA FAMA
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