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Ha tardado casi tres cuartas partes de la temporada, pero parece que los Clippers de Los Ángeles, a pesar de las lesiones, la inconsistencia y ahora con los rumores de la fecha límite de cambios ya enterrados, están forjando el vínculo más importante que un equipo puede formar: Confianza.
“Este es nuestro equipo”, dijo Chris Paul. "Si queremos ganarlo todo año, este es el grupo con el que lo vamos a hacer, así que no podemos dejar de comprendernos el uno al otro y de entender que tenemos un objetivo común...eso es lo que hacen los equipos ganadores, ellos entienden que nada es personal.
“En nuestro equipo se habla mucho más de lo que solíamos en el pasado, tratamos de no dejar nada sin decir. Somos una familia y jugamos como tal”.
Paul está reforzando su confianza con el entrenador Doc Rivers y con el delantero de poder Blake Griffin. Griffin está desarrollando una mayor confianza en Paul, algo que se demostró en la victoria 125-117 fuera de casa el domingo ante el Oklahoma City Thunder, la cual requirió un esfuerzo para ejecutar en una situación crítica para completar el trabajo, demostrando que los Clippers (38-20) están aprendiendo a confiar en el sistema.
Tal vez lo más crucial para el éxito del equipo es el vínculo entre las dos grandes estrellas del equipo de Los Ángeles. Y si bien nadie desea una lesión de un jugador, el hombro separado que marginó a Paul durante cinco semanas, justo antes de la pausa por el Juego de Estrellas, pudo haber servido para un propósito mayor.
Griffin, un jugador de 24 años en plena evolución, ha tenido un desarrollo fenomenal durante esta campaña y aunque él se ha mantenido muy por debajo del radar como candidato al premio MVP detrás de Kevin Durant y LeBron James, sus actuaciones y juego completo fueron vitales en la campaña de los Clippers, que tuvieron marca de 12-6 sin Paul, el mejor pasador de la liga y casi universalmente considerado como el mejor armador en el juego.
“Lo más importante que puedas ver en la relación entre Blake y yo es que hablamos todo el partido”, dijo Paul, quien añadió que no esperaba jugar contra los Thunder debido a que tenía muy hinchado el dedo pulgar derecho, pero acumuló 18 puntos, 12 asistencias, ocho rebotes y una pérdida de balón en 39 minutos. “Creo que los dos nos damos cuenta de lo mucho que nos necesitamos. Cuando yo estaba fuera tuve la oportunidad de ver realmente su crecimiento y lo dominante que es. Así que yo estoy en la cancha para facilitarle el trabajo y elegir mis lugares, pero estamos empezando a conseguir la química que queríamos en el momento adecuado. "
Griffin fue el rostro joven y esperanzado de una franquicia oprimida. Paul llegó como el salvador. Han habido rumores durante sus tres temporadas juntos acerca de si les gustaba el juego del uno al otro, de si podían jugar juntos y de si podrían tener éxito juntos. Griffin dijo que la ausencia de Paul le ayudó a comprender su gran importancia para el equipo y para emerger con una voz más fuerte.
“Ha sido importante para nosotros como equipo el tener que jugar sin él, porque creo que a veces nos confiamos demasiado en su juego”, dijo Griffin. “Al final de los juegos uno tiende a pensar, ‘OK, tenemos la pelota, está en manos de nuestro hombre y vamos a tratar de dejarlo hacer lo suyo’. Creo realmente que tenemos que confiar en nuestro sistema.
“Y para mí, la verdad, el haber asumido un enfoque diferente en cuanto a ser un líder y hablar más con el equipo durante su ausencia, creo que fue bueno”.
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